Vivimos enfrascados en nuestras pequeñas miserias locales pensando que somos el centro del universo y no somos más que una hoja cimbreada por los huracanes de la gran geopolítica. No somos los dueños de nuestros destinos. Pero cuando queremos fantasear con ello, todo es explosiones en el aire, música trepidante, espías sofisticados y bellezas mortíferas. La realidad es mucho más prosaica y, por ello, desasosegante.

Sin un ápice de glamour, el guionista Greg Rucka se desenvuelve en el medio que mejor domina: los tejemanejes del espionaje de altos vuelos y perfil bajo, con la acción justa y sin concesiones a la espectacularidad a favor de un realismo descarnado. Aunque se desarrolle en los mismos ambientes, no hay aquí asomo de 007, sino un fascinante y revelador relato de los entresijos políticos y de las personas que hay detrás, con sus flaquezas, sus vidas zozobrantes, y las consecuencias sobre ellas. Una obra pegada a la tierra digna del mejor John le Carré. Hay quien la acusa de cierto maniqueísmo, pero aquí no hay propaganda. Sólo un muestrario de cloacas, tira y afloja, y una galería de personajes soberbia. La mayor pega es el continuo desfile de diferentes dibujantes, a cada cual más inadecuado por mucho que el propio Rucka se empeñe en lo contrario y se mofe de los críticos más estirados que se quejan del estilo de dibujo caricaturesco, hasta que uno se acostumbra.

Queen & Country.
Edición original: Oni Press 2001-2007.
Guión: Greg Rucka.
Dibujo: Steve Rolston, Leandro Fernández, Carla Speed McNeil et al.
Portadas: Tim Sale.
Traducción: Nacho Bentz.
Rotulación: No consta.
Planeta Cómic 2015-2016.