En los años 20 y 30 del siglo pasado había pocos entretenimientos regulares asequibles para las clases populares. Las colecciones de relatos recogidas en las revistas de formato pulp ofrecían entonces oscuros misterios, ambientes inquietantes, mundos perdidos, horrores sin nombre y emociones sicalípticas. En esas revistas se curtieron autores con nombres repletos de iniciales como Robert E. Howard, Clark Ashton Smith, H. Rider Haggard, Robert Bloch, August Derleth, Edgar Rice Burroughs, E. Hoffmann Price, Fritz Leiber, H.G. Wells y el mismísimo H.P. Lovecraft. En ellas, también, se sentaron todas las bases temáticas, argumentales, estructurales y hasta de caracterizaciones de personajes arquetípicos, sobre las que se fundamentaron los primeros tebeos que vinieron a tomarles el relevo como nueva distracción cotidiana.

Richard Corben no es un buen guionista, nunca lo ha sido. En su etapa underground resolvía la papeleta con desparpajo y humor negro. Desde entonces sus únicos referentes han sido Poe y Lovecraft. De ellos se ha alimentado casi exclusivamente a partir de su etapa en Creepy y Eerie. Por desgracia, no están los tiempos, ni la competencia, para echarse al coleto otra ración de regusto ochentero rancio. Y no lo veo a estas alturas, aunque sería muy deseable, presentando a Image un proyecto de autor junto a, al menos, Scott Snyder. Con todo, cogiendo elementos de aquí y de allá, en esta ocasión se las ingenia para, con sus lagunas, construir una trama algo más elaborada. Como siempre, salva cualquier historia su dibujo, sobre el que poco se puede añadir: único. Por mí, podría dibujar la guía telefónica si quiere. Y aún así, después de tantas obras maestras (lo mejor de su producción está entre 1970 y 1990), se le ve algo cansado, ofreciendo más de lo mismo con el piloto automático y, sorprendentemente para un autor que nunca ha sido mojigato, autocensurándose en dos viñetas. La edición, justa y con un tamaño mayor que el habitual del comic book, lo que le sienta muy bien. Pero, como es habitual en Planeta, sin acreditar la rotulación. Muy mal.

El Dios Rata.
Edición original: Rat God, Dark Horse 2015.
Guión y dibujo: Richard Corben.
Traducción: Nacho Bentz.
Rotulación: No consta.
Planeta Cómic 2016.