Para paladares finos de la novela negra y el cine de gangsters, el personaje de Parker es un tipejo duro, amoral y despreciable por el que es imposible sentir ningún tipo de simpatía. Un fulano que sólo se conduce por motivaciones egoístas sin tener la menor contemplación con los que se cruzan en su camino y que va dejando un reguero de cadáveres tras de sí. No esperen encontrar a un protagonista atractivo. Parker es obstinado, engreído y frío, más brutal, más áspero aún si cabe según avanza la historia.

Darwyn Cooke tiene el mérito de condensar y hacer comprensible una trama compleja, aunque en muchas ocasiones parezca un remedo de storyboard más cercano al libro ilustrado que al cómic, con páginas que se edifican sobre la abundancia de textos de apoyo, alternadas con otras mudas de profundo calado cinematográfico. Llega a dar la impresión de que está transcribiendo directamente a Richard Stark, alias de Donald Westlake y autor de las novelas originales. Un problema de difícil solución, pues todo este discurso se hace imprescindible para entender y hacer avanzar la acción. Sin embargo, el arte de Cooke la hace excelsa. Es un dibujante personalísimo y con un gran sentido de la narratividad. Con un estilo maravilloso, algo más sucio del habitual, que le va como anillo al dedo al relato, muestra una faceta más oscura. Se arriesga explorando nuevos territorios y recursos, y mueve los encuadres como si estuviera manejando una cámara, no en vano se trata de un artista llegado de la animación. Sabedor del material tan denso que maneja, busca constantemente nuevas estrategias para sorprender y aligerar la lectura. El resultado es impactante, con notorios ecos retro y evidentes influencias de la ilustración publicitaria y la animación de los años cuarenta a los sesenta del siglo pasado. El tremendo entintado en bitono y el necesario uso de las sombras y las manchas en negro le dan el magistral toque definitivo. Darwyn Cooke ha experimentado con múltiples técnicas y ha salido airoso en todos los casos. Leídos los cuatro tomos de un tirón son un gozo, máxime en esta magnífica edición sólidamente encuadernada, con excelente papel y con todo el sabor de una buena película en blanco y negro. Ahora, si por fin aprendiéramos que no es lo mismo advertir algo que advertir de algo, la vida sería perfecta. Definitivamente, a must, que se dice.

Parker.
Edición original: IDW Publishing 2009-2013.
Autor: Richard Stark.
Adaptación: Darwyn Cooke.
Traducción: Óscar Palmer.
Rotulación: Ana González de la Peña, Alba Diethelm.
Astiberri 2010-2014.