Todos usamos máscaras, superponemos máscaras unas sobre otras, nuestro propio rostro es una máscara y, si las levantásemos todas, quizás no habría nada debajo. Son máscaras que disfrazan, que ocultan, que simulan o que disimulan quiénes creemos que somos, quiénes creen los demás que somos, quiénes nos gustaría ser, quiénes somos de verdad.

Más allá de las aventuras a lo Equipo A y las piruetas a lo James Bond, Blanco Humano proporciona una inquietante reflexión sobre la identidad y la necesidad de echar raíces dosificada en historias muy duras, envuelta en un espectáculo de evasión francamente entretenido, casi pop, y regado de las irónicas observaciones de su cínico protagonista, que no han perdido nada de actualidad en estos tiempos convulsos y extremos. Javier Pulido ilustra con estilo sintético y depurado. Demasiado sintético y demasiado depurado. Mucho mejor resulta Cliff Chiang, deudor de Alex Toth. E increíble el malogrado Edvin Biukovic, el más efectivo del elenco de dibujantes. Pero esta es la hija del idiosincrático guionista Peter Milligan, la que refleja los intereses y las obsesiones que han estado presentes en toda su obra. En ella el británico da lo mejor de sí. Enrevesado, pero diáfano a la vez. Hasta divertido. Qué gran talento demuestra lograr esto. Y ECC la recupera en una ajustada edición de uno de los mejores tebeos de género negro con los que uno se pueda topar.

Blanco Humano.
Edición original: Human Target, Vertigo 1999-2005.
Guión: Peter Milligan.
Dibujo: Edvin Biukovic, Javier Pulido, Cliff Chiang, Cameron Stewart.
Color: Lee Loughridge et al.
Portadas: Tim Bradstreet et al.
Traducción: Guillermo Ruiz Carreras.
Realización: Juli Cases, Esteban Carmona, Marc Vilaplana, Dolores Faraco, Pablo Esguevillas, Francesc Martínez.
ECC Ediciones 2015-2016.