Más grande que la vida. La conquista del oeste es un relato preñado de sueños y promesas, de violencia y sangre. Mil veces idealizado, otras mil reescrito, aquí llega con la forma de una mitificación retrofuturista. El nacimiento de una nación, versión steampunk, atrapado para siempre en el momento inmediato tras la guerra civil norteamericana y la derrota de las naciones indias. Esta es la historia alternativa del mundo en la que la ciencia ficción se funde con el western postapocalíptico de regustos bíblicos. Un gran espectáculo que cruza a George Lucas con Sin Perdón, a Tarantino con El Jinete Pálido, y que gira en torno a los grandes conceptos: la existencia, la muerte y el amor. Solemnes, sin asomo de sentido del humor, con la gravitas de una tragedia griega, con el impactante ritmo del manga, con la pompa de un drama shakesperiano, envueltos en espirales de humo psicodélico, desfilan los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

Cómo se nota que Jonathan Hickman es diseñador gráfico. Qué buen gusto, qué concepción estética, qué puesta en escena tan soberbia, limpia, deslumbrante. Y qué hallazgo de dibujante. Espléndido, original, atrevido, innovador, imaginativo y muy listo. Junto a él, un colorista diáfano, lleno de grandes intuiciones, sencillamente perfecto. Esta sería una obra casi europea (piensen en Los Metabarones) si no fuera porque es mucho más sensata. Todavía no sé de qué demonios va, pero aún así es la más fascinante, hipnótica forma de contar el fin del mundo.

Este del Oeste.
Edición original: East of West, Image Comics 2013-presente.
Guión: Jonathan Hickman.
Dibujo: Nick Dragotta.
Color: Frank Martin.
Traducción: Uriel López.
Rotulación: Albert Agut.
Norma Editorial 2014-presente.