Necesitamos las fábulas. Nos ayudan a explicar el mundo de una manera metafórica y, a menudo, didáctica. Es un antiguo recurso utilizado por todas las culturas. La Biblia es un libro de fábulas. Lo es Las Mil y Una Noches. Y también lo es El Conde Lucanor. A través de personajes figurados extraemos una enseñanza, reflejamos la verdad o, simplemente, pasamos las noches de invierno de una manera más entretenida. La cosmogonía griega intenta hacer accesible la ciencia, adular a los poderosos, denunciar las injusticias o asentar el statu quo. Creamos personajes de ficción para interpretar la realidad. Y cada creación de fantasía tiene un poso de verdad. Pero también necesitamos fabular para dejar volar la imaginación, para soñar y poder creer que un mundo alternativo, más amable y mejor, existe.

Bill Willingham ni siquiera tiene el mérito de ser el primero en mangonear con la rica tradición del folclore popular oral para presentarlo de una manera atractiva al público actual. Esa medalla se la cuelga el equipo de la primera película de Shrek, del que sospechosamente Fábulas parece beber por mucho que quiera recordar (y quieran que recordemos) a The Sandman de Neil Gaiman. Es, además, tramposo. Como la gran mayoría de guionistas del mainstream americano, nos quiere endilgar un cuento de superpoderes camuflado y sus personajes hablan todos como ciudadanos occidentales, como urbanitas estadounidenses, como neoyorquinos del siglo XXI, con una visión etnocentrista de la ficción. Da igual. Todas estas pegas son peccata minuta. Es una bonita colección ficciones azucaradas, un entretenimiento gozoso y, sin profundizar demasiado, bastante más inteligente que la mayoría del cómic comercial actual. Alegorías sin complicaciones para todos aquellos que estén empachados de tanto Marvel, tanto DC y tanto mamporro cinematografiado. Mark Buckingham es el co-creador y esforzado dibujante principal, pero no es ni el primero ni el mejor. Si esa tarea se hubiera dejado al más preciosista trazo del tándem formado por Lan Medina y Steve Leialoha, el resultado habría sido mucho más satisfactorio. Eso sí, como suele suceder con la línea Vertigo, las portadas son bastante mejores que el arte que va dentro y la edición de lujo, con sus sobrecubiertas y todo, es la mar de bonita.

Fábulas.
Edición original: Fables, DC Comics / Vertigo 2002-presente.
Guión: Bill Willingham.
Dibujo: Mark Buckingham, Lan Medina, Steve Leialoha et al.
Color: Daniel Vozzo et al.
Portadas: James Jean et al.
Traducción: Guillermo Ruiz Carreras.
Rotulación y realización: Juli Cases, Dolores Faraco, Esteban Carmona, Marc Vilaplana, Pablo Esguevillas, Francesc Martínez.
ECC Ediciones 2012-presente.