La muerte es el mayor miedo del ser humano. Dejar de existir, volver al mismo sitio en el que estábamos antes de haber nacido, y que el mundo, con sus conquistas apasionantes y sus momentos de zozobra, siga girando sin nosotros por siempre jamás. Por lo tanto, también nuestro máximo anhelo es la inmortalidad. No la vida eterna en un reino celestial, sino continuar disfrutando de esta montaña rusa de sensaciones que es estar vivos hasta saciarnos. Vivir para siempre, comer, reír, correr hasta que nos estalle el corazón, ser testigos de ese fascinante viaje que es la Historia. Estados Unidos es, por comparación, un país joven y con pocos hitos históricos a los que, sin embargo, han sacado un gran partido. Han hecho un relato mítico de su propia historia como nación. De su origen, de su desarrollo, de cada una de sus vicisitudes. Se han convertido en una tierra de mitos. Un lugar en donde confluyen todos ellos, en donde se fabrican y se exportan, y con los que conforman la base de su propia fundación. La de una tierra virgen que nace por un lado entre la ilusión, la esperanza y la fe, y la suciedad, la barbarie y la sangre por otro. Un testigo inmortal que se originase y creciese paralelamente a esa evolución como modelo de occidente tendría su propio relato mítico que contar. Una historia de ambición, de lucha y de contradicciones en un lugar joven y fiero. Una tierra de aluvión ruda y humilde poblada por unas gentes y unas criaturas nuevas en las que prima el individualismo, el propio esfuerzo por alcanzar el éxito. Es la serendipia llevada al terror. El lugar para los descubrimientos en entornos salvajes e ineducados, en los que ese nuevo ser se sumergiese para salir iluminado.

Debajo de todo el intrincado trasfondo histórico hay un entretenimiento (nada más, pero tampoco nada menos) bien trabado, refrendado por un dibujo eficaz con unas muy atinadas dosis de concesión a la espectacularidad. Un relato coral jugoso y expansivo que cubre varios siglos y en el que, como gancho, el mismísimo Stephen King echa una mano al principio con un origen quintaesencialmente en su estilo.

American Vampire.
Edición original: DC Comics / Vertigo 2010-presente.
Guión: Scott Snyder et al.
Dibujo: Rafael Albuquerque et al.
Color: Dave McCaig et al.
Traducción: Francisco Calderón Fernández y Guillermo Ruiz Carreras.
Rotulación y realización: Juli Cases, Dolores Faraco, Esteban Carmona, Marc Vilaplana, Pablo Esguevillas, Francesc Martínez.
ECC Ediciones 2012-presente.